¿Qué es la responsabilidad?

7 diciembre, 2018

Hay una tendencia muy pronunciada a la culpa. Nos cuesta mucho aceptar y entender que las cosas malas e incluso las buenas, son para nosotros y caemos en el error de llamarlo “Suerte” o “Mala Suerte”.

Seguro que has escuchado mas de una vez que hay que hacerse responsable, o que hay que hacerse 100% responsable, que hay que tener responsabilidad o que hay que responsabilizarse de tu vida para poder avanzar.

Yo predico mucho con esta idea y, de hecho, mi misión es ayudar a la gente a ser 100% responsable de su vida y de sus problemas. Por esto, entre otras cosas escribí mi libro “Vida, ¡Dame Problemas!”. Pero cuando la gente me pregunta de qué va el libro o el porqué del subtitulo (“cómo dejar de tener mala suerte aunque creas que eres gafe”), y yo les digo que trata de cómo hacerte 100% responsable de tu vida, me he encontrado con que mucha gente no sabe a qué me refiero o lo interpreta mal. Porque claro, estas personas son responsables, por supuesto que son responsables, trabajan, pagan sus facturas, cuidan de sus hijos, comen todos los días… pero la mayoría de la población no se responsabiliza de TODO lo que le pasa.

Ahora sí que no entiendo nada Raúl…

Una cosa es atender tus responsabilidades y otra muy distinta es hacerte responsable de tu vida.

Hay una tendencia muy pronunciada a la culpa. Nos cuesta mucho aceptar y entender que las cosas malas e incluso las buenas, son para nosotros y caemos en el error de llamarlo “Suerte” o “Mala Suerte”. Si me pasa algo bueno es que he tenido mucha suerte, si a alguien le pasa algo bueno es que ha tenido buena suerte, si me pasan cosas malas tengo mala suerte. De ahí el subtitulo de mi libro, porque al final la suerte o la mala suerte es muy relativa. Todo lo que nos pasa es el efecto de unas causas que hemos activado previamente. Es la ley de la causa y el efecto.

Como decía antes, la culpa también entra en juego y sé que este es un tema tabú pero sigue leyendo porque primero te voy explicar lo que pasa y luego te voy a explicar por qué pasa y qué puedes hacer con ello. Pero antes de seguir te voy a decir como siempre: nada de lo que digo es verdad o mentira, son cosas que yo he aprendido y aplicado y a mí me han funcionado y yo te invito a que hagas lo mismo, que las practiques y si no te valen las deseches.

Estábamos con la culpa. Cuando vemos que a alguien le pasa algo bueno o a nosotros mismos, tendemos a culpar a cualquier cosa “qué buena suerte ha tenido con ese trabajo”, “qué suerte tuve de conocerte”, “menos mal que no había tráfico”… y, por supuesto, hacemos lo mismo cuando pasan cosas malas “por culpa del gobierno”, “por culpa de mi ex”, “por culpa del color de las paredes”, “la cosa” “como está la cosa”…

¿Te suena?

Nos cuesta mucho aceptar que de todo somos responsables, de lo bueno y de lo malo.

Y aquí es donde entra la polémica porque muchas personas (normalmente las que no tienen los resultados que a ti te gustaría) critican mucho esto. Algunos lo llaman como que, según nosotros, los que apoyamos esta teoría, decimos que si no consigues las cosas encima la culpa es tuya. Como ves son personas que siguen en la culpa.

Sinceramente a mí me da igual lo que hagas precisamente por esto, porque yo solo puedo ser responsable de mis decisiones y de mi vida. Yo no vengo aquí, monto esto, dedico tiempo y cariño para regalarte el oído y caerte bien. Por la sencilla razón de que si te digo que sigas haciendo lo que ya estás haciendo lo único que vas a conseguir son los resultados que ya tienes. Y esto puede que para ti esté bien y está genial. Pero vamos a imaginar que estás leyendo esto porque quieres aprender algo nuevo para avanzar en la vida y crecer.

Cuando te hablo de que eres 100% responsable o que te hagas 100% responsable de todo lo que te pasa es que veas qué has hecho tú para que pase eso y qué puedes hacer con ello.

En mi libro explico todas las cosas que tengo gracias a los problemas, desafíos… en fin, las cosas que pasan en la vida y que hay que resolver. Yo era una persona que caía mucho en el victimismo de pensar que tenía mala suerte, de que Dios se había cebado conmigo o de que la vida era injusta. Tenía deudas (y tengo), tenía adicciones, tenía depresión…

Cuando me explicaron esto de hacerme responsable hasta me enfadé, reconozco que también pensé “encima tengo yo la culpa” y no, la culpa no, pero sí la responsabilidad. Y todo cambió. Todo cambió cuando entendí que la culpa solo puede venir si has hecho algo adrede, si has hecho algo mal sabiendo que estaba mal y aún así lo has hecho. De todo esto hablo en el libro porque sería muy extenso pero lo que te puedo decir es que nada de lo que hice fue para hacer daño a nadie ni sabía que iba a hacer daño a nadie. Como te dije antes fue causa-efecto. A causa de mis acciones y de mis decisiones para atenderme a mí, darme cariño y ser feliz, hubo unos efectos que, en este caso, fueron negativos. Porque me equivoqué, nada más. Pero si y yo hubiera seguido echando la “culpa” a factores externos, nunca hubiera salido de esa situación y vete a saber dónde hubiera terminado la cosa.

Sin embargo, decidí probar esto de hacerme responsable. Yo tenía mucha culpa porque sufría, mi entorno sufría y todo empeoraba cada día. Pero al entender esto que te acabo de explicar de que todo lo que hacemos lo hacemos buscando nuestra felicidad, se acabó la culpa. Se acabó la culpa porque no tuve ninguna intención mala, solo buscaba ser más feliz.

Cuando me hice responsable de mis actos pude ver lo que buscaba, qué estaba haciendo mal y aprender. Gracias a esto, pude tomar nuevas decisiones, aprendí mucho sobre lo que no tenía que hacer y busqué nuevas formas de buscar mi felicidad.

¿Esto quiere decir que puedo hacer lo que me dé la gana?

¡NO!, claro que no. No eres culpable pero sí eres responsable y, como tal, tendrás que asumir la responsabilidad de tus actos. Yo, por ejemplo, aún estoy respondiendo por mis errores y lo que queda. La diferencia es que ya no le echo la culpa al banco de que me diera una hipoteca o a la burbuja inmobiliaria por explotar y devaluar mi piso a un 25% del valor por el que lo compré. Es una putada, sí, pero nadie me puso una pistola en la cabeza para firmar esa hipoteca. Y voy a ir más lejos: ¿y si hubieran seguido las cosas igual y mi piso, en vez de devaluarse, hubiera aumentado de valor? Estaría echándome flores.

Te cuento algún ejemplo personal para que entiendas que no voy de gurú ni de “listo”, que todo son cosas que he aprendido cometiendo errores y resolviendo “problemas”.

Lo que te quiero decir es que todo lo que hacemos tiene unas consecuencias, a veces negativas, a veces positivas. Que no somos malos ni hacemos las cosas por otro motivo que por ser felices y cualquier decisión que tomemos la tomamos porque creemos que es la mejor. Insisto, siempre que no hagas daño de forma consciente a los demás.

Dejar de mirar para otro lado y ver qué puedes aprender de esto para seguir mejorando. Al final, el hacerte responsable no es más que esto, todo lo que tienes en tu vida es el resultado de millones de decisiones que has tomado y, si en vez de buscar culpables, miramos la responsabilidad que tenemos sobre estas decisiones podremos ver dónde hemos acertado, dónde nos hemos equivocado y qué podemos mejorar para seguir avanzando.

Son 3 preguntas mágicas:

  • ¿Qué ha funcionado?
  • ¿Qué no ha funcionado?
  • ¿Qué se puede mejorar?

Ser consciente de esto y aplicarlo evitará que tropieces en las mismas piedras, que sigas equivocándote en lo mismo… te equivocarás en otras cosas, pero no en las mismas.

Equivocarse es necesario, fallar es necesario, es la única forma de aprender. Yo, irónicamente en el libro, lo llamo “problemas” porque al final, equivocarse es un problema que tienes que resolver o asumir el resultado. Pero si te fijas y, sé que con el ritmo que llevamos no solemos parar a reflexionar, TODO lo que tienes en tu vida y todo lo que eres lo tienes por haber solucionado millones de problemas y, si profundizas un poco más, cuanto más “graves” han sido esos problemas, más has aprendido.

Incluso cuando son “problemas externos” como enfermedades, accidentes, muertes… o cosas que no han dependido de ti y piensas “pero si de esto yo no soy responsable”, eres responsable de qué haces con esto que te ha puesto la vida. Culpando a “lo que sea” no vas a avanzar nunca ni te va a dar paz. Pero si te haces responsable de esta nueva situación aprenderás (y perdona que a veces repita mucho) a avanzar en tu vida y usar las adversidades a tu favor.

Si quieres ver cómo he usado mis adversidades a mi favor con más profundidad puedes ver la entrevista que me hizo Jose Antonio Abellán en el programa La jungla 4.0 de Radio4G

Culpar y no hacerte responsable te limita a crecer.

Todo lo que ocurre en tu vida está puesto para ti si tú así lo deseas.

Seguiré profundizando más en cómo usar la responsabilidad en siguientes post pero si quieres, en mi libro “Vida, ¡Dame Problemas!” encontrarás todo lo necesario para ponerlo en práctica desde Ya con explicaciones y herramientas prácticas. Puedes hacerte con él pinchando AQUÍ

HAZTE RESPONSABLE. GO HARD.

Raúl Martín Moreno

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